nuestra cultura: curiosidades
Viajar por la ciudad
Buenos Aires es tan grande que la noción “cerca” y “lejos”
tiene un sentido peculiar. Sin embargo, moverse por sus 190 kilómetros
cuadrados no es tan difícil: hay transporte de colectivos, taxis y remises
las 24 horas del día.
Para experimentar la cultura de los coletivos (buses, micros, etc.) hay que
seguir los siguientes pasos: esperar en la parada, tener monedas a mano, estirar
el brazo para parar el coletivo. Una vez arriba, poner las moneda en la máquina, retirar el boleto y
sentarse si es posible.
Se puede ir de norte a sur, de este a oeste e incluso a zonas suburbanas.
Es barato y seguro.
Para ser pasajero de subte hay que bajar las escaleras, comprar una tarjeta
en la ventanilla, poner la tarjeta en una máquina y traspasar. Cuatro
líneas van de la plaza de Mayo hasta los alrededores en forma de abanico
y una une dos de las estaciones de tren: Constitución al sur y Retiro
al norte. Se puede hacer combinaciones siguiendo las indicaciones de los carteles
que marcan la línea (A, B, C, D y E) y el sentido mediante el nombre
de la estación terminal. Es barato, muy rápido y seguro.
Los trenes son la opción más rápida para ir hacia la periferia.
El sistema es similar al del subte y según las zonas, más o
menos seguro.
Para comodidad, taxi o remís. Los taxis son amarillo y negro y recorren
de a cientos la ciudad. Conviene tener cuidado, preguntar cuánto costará
el viaje antes de comenzar, mirar el reloj que marca el gasto y también
trabar bien todas las puertas. Los remises se llaman por teléfono,
no tienen color identificatorio, cuestan lo mismo y son algo más seguros.
La opción “bicicleta” es la más aventurera. Para
pasear por los lugares apropiados la elección es buena, pero moverse
por la ciudad, es casi turismo aventura. El tránsito de Buenos Aires
es abundante y no muy ordenado, sin embargo los ciclistas se multiplican.
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